miércoles, 4 de marzo de 2015

La Fuente de la Villa, el Barrio Marteño de los Manantiales

Existe el dicho: Nunca des explicaciones, tus amigos no las necesitan y tus enemigos no las creerán.

Por eso, cuando sé que se habla de mí, criticando mi "poco amor" por mi pueblo, puesto que en mi blog "apenas escribo sobre Martos y cuando lo hago es para mal" sé a ciencia cierta, que primero, los que mal me quieren no me conocen y mucho menos han leído siquiera mi blog. Este blog que creé hace ya casi 5 años, con el objetivo de dar a conocer mi querida Sierra Sur de Jaén, que debería (sigo defendiéndolo y lo haré siempre) ser un Parque Natural o una zona mucho más protegida de lo que lo es hoy.

 Conforme este blog fue creciendo, también fui dando a conocer este Paraíso Interior que es Jaén, pues no me parecía bien, que la gente hiciera grandes trayectos en busca de paisajes maravillosos que podría encontrar aquí en su tierra si se conociera debidamente.

Y también escribí sobre mi pueblo. Buena muestra de ello, son las entradas sobre Martos que han recibido miles de visitas y que aunque pasa el tiempo siguen estando en el Top Ten de mi blog, como las más leídas. Y sí, es cierto, puesto que soy un marteño, con raíces en el Monte Lope Álvarez, criado en el Barrio de la Cornacha y que he tenido como lugar de juegos, el Barrio de la Plaza y del Castillo, creo que tengo un poco de derecho (creo...) de criticar lo que no me gusta. 

Pues estoy convencido, de que mi Martos, mi querida Tucci, la milenaria República Tuccitana asentada sobre la Montaña Sagrada de Hércules, es una ciudad que tiene mucho por descubrir y que enseñar para propios y extraños y me duele ver que no solo no se hace nada para sacar a relucir este diamante en bruto, sino que, todo lo contrario, se abandona...


Es cosa de justicia, contar las maravillas de mi tierra y al tiempo criticar todo lo malo, haber si algún día alguien abre los ojos y se pone manos a la obra ...

Pero en fin...mejor no dar explicaciones. De todos modos, después de 5 años, de más de 73.000 visitas a mi blog, desde 28 países etc etc, unas cuantas malas palabras no van a torcer mi camino.

Más bien al contrario.

Y hoy, para gusto o disgusto, voy a hablar de mi ciudad. No, hoy no salgo de casa, es más, hoy me quedo en casa, para escribir sobre un lugar de mi ciudad que ya me estaba pidiendo desde hace tiempo, que hablara sobre él.

Hoy me quedo en el Barrio de la Fuente de la Villa de Martos.

En el Barrio de San Amador, en La Cornacha como a mí me gusta llamar a mi barrio, que llevo con orgullo allí donde puedo, a pesar de las mofas o críticas de algunos...

Ya sé que a día de hoy, vivir en La Cornacha, en la zona "vieja" de Martos en general, no está bien visto.
Que para ser "modelno" y una persona de bien, hay que vivir en la zona nueva de Martos, lo más cerca del Polígono Industrial posible, para respirar aire puro y que los que vivimos por aquí arriba, somos por lo que parece, seres de segunda  que viven en zonas marginadas...

Yo, me siento muy orgulloso de vivir donde vivo, en la Cuna de Martos, en uno de los barrios con más solera de la ciudad, con siglos de historia a sus espaldas y que curiosamente, ha visto nacer y crecer a casi la totalidad de las personas que hoy le dan la espalda y viven en la zona "moderna".

Es este barrio, un barrio valiente. Fue de los primeros en construirse fuera de las murallas del Martos Medieval. Llegó a ser el barrio rico de Martos, donde se asentaron las familias pudientes...pero sobre todo, fue el barrio al que la ciudad de Martos le debe la vida.

El nombre de Fuente de la Villa, no es para nada baladí. Cuando hace siglos, el pueblo de Martos comenzó a crecer en torno a la actual Plaza de la Constitución y a expandirse por la falda de la peña y en torno al Castillo de la Villa, los antiguos marteños se toparon con un problema de importancia vital: La escasez de agua.

Estar situado en la falda de la peña hacía que el líquido elemento, vital para la vida, fuera un bien escaso, más aun en tiempos convulsos. Para fortuna de los marteños, la solución llegó de un caudaloso manantial que se encontraba no muy lejano a la población amurallada y que desde ese momento se convirtió en el Coracho, en el manantial que abastecía de agua a la población. 

Puesto que el lugar quedó un tanto desprotegido y quedaba expuesto a ataques, rápidamente se construyó una muralla y una torre, que llegaba a las inmediaciones del manantial y la Torre, fue llamada la Torre de la Coracha. Con el paso de los siglos, la palabra fue cambiando hasta convertirse en La Cornacha de hoy día, que sigue teniendo buen recuerdo de aquel tiempo.


Muestra de ello, son los numerosos pilares que aún atesora nuestro barrio. Pilares que han resistido el envite de los siglos y la modernidad, que han destruido todos los pilares que en tiempos no muy lejanos, fueron frecuentados por l@s marteñ@s puesto que no había agua corriente en las casas.

Como un tornado, todo este legado de agua que formaba parte del patrimonio marteño desapareció. No fue así en la Fuente de la Villa, donde se conservan casi la totalidad de los pilares que quedan en Martos.

Fuente de la Villa desde la cercana Sierra de la Grana
Pero es más, de aquí salían las aguas que alimentaban no pocos pilares de la Villa de Martos, por ejemplo el del Pilar de la Fuente Nueva (ese que fue salvajemente destrozado en los últimos tiempos de la dictadura).

Este barrio le da nombre también al Arroyo de la Fuente de la Villa, que surca hoy bajo tierra, todo el barrio y parte de la ciudad, marchándose hacia tierras cordobesas hasta fusionarse con el gran Río Guadalquivir.

Arroyo de la Fuente de la Villa
Parte este arroyo desde la Sierra de la Grana, vigilante milenaria de nuestro barrio, acompañada a su lado por la Peña. Y en mitad, corretea el recién nacido Arroyo de la Fuente de la Villa, que va creciendo al cruzarse con otros manantiales y fuentes, como la Fuente del Caño, Fuente, Abrevadero y Lavadero, todo en uno, que se encuentra a poco más de un kilómetro de la Fuente de la Villa, hacia donde se dirigían las mujeres antiguamente, para lavar la ropa, en lo que era casi un rito, en el que pasaban el día en el campo, lavando y secando las escasas ropas que antaño tenían las familias.



Miles de mujeres sacrificadas, blanquearon sus ropas aquí, pasando frío o calor, cargando muchas veces con los hijos.


Es esta fuente además, una de las pocas muestras de lavaderos que quedan en Martos (queda otro en la misma plaza de la Fuente de la Villa, aunque su aspecto es lamentable y a pesar de que han sido múltiples las promesas de recuperación, hoy en día sigue languideciendo).


Conforme nos acercamos al barrio, pasando por las antiguas canteras, que cuentan historias de un pasado industrioso de esta zona de Martos. Llegamos al Pilar del Sapillo, otro abrevadero en una encrucijada de caminos hacia la Sierra de la Grana o a la Peña de Martos.





Un lugar especial, ya que guarda enterrado un enorme yacimiento arqueológico, una Necrópolis de la que han aflorado ya algunas piezas que descansan en museos, mientras que el lugar pasa inadvertido para muchos.

Ermita de Santa Lucia
Ya en el casco urbano, adentrándonos en el Barrio de San Amador, pasamos por la Ermita de Santa Lucía, muy popular en toda la ciudad y junto a la misma, el Pilar de Santa Lucía, resistiendo desde hace décadas. Bajo esta ermita, se esconde un secreto conocido por pocos. Un Refugio Antiaéreo, vestigio de la pasada Guerra Civil Española que lamentablemente golpeó nuestro país y que jamás debió producirse. Esta guerra, que se cebó en más de una ocasión en este barrio a modo de bombardeos aéreos, dejó numerosos Refugios Antiaéreos que permanecen olvidados inexplicablemente, ya que muchos son los ejemplos en nuestra provincia y en España entera, de que estos espacios atraen y mucho la atención de la gente, convirtiéndose en auténticos reclamos turísticos (como el refugio antiaéreo de Almería, que a día de hoy, tiene lista de espera para ser visitado y es el monumento más visitado de la ciudad, por encima de la Catedral o el Castillo).


Refugio  Antiaereo de Santa Lucia
Junto a la ermita, el Cerro de la Fuente de la Villa. Un magnífico mirador, que ofrece unas increíbles vistas de todo el barrio. Desde las alturas, pareciera que más que un barrio, se trata de un pequeño pueblo recostado en una montaña, rodeado de murallas y campanarios.




Un paseo natural, entre en el campo y ciudad con vistas a la misma. 



Bajando, llegamos ya a la Plaza de la Fuente de la Villa, presidida por la peña y en cuyo centro empieza a resurgir, el antiguo Pilar de la Fuente de la Villa. Una fuente con 5 siglos de historia, que se construyó por la visita a la ciudad de Carlos I de España y V de Alemania en 1526, muestra clara de la importancia que tenía no solo Martos, sino también este barrio en la antigüedad. La estupidez y el desconocimiento, llevaron a esta fuente a ser enterrada, como tantas cosas, en los últimos tiempos de la dictadura. Hoy se está excavando, pero puesto que las obras para recuperar la misma, se están eternizando, os dejo algunas instantáneas originales de la fuente en el siglo XX.



Sin salir de la Plaza, nos topamos con otro nuevo pilar. Hoy debería llamarse el Nuevo Pilar de la Fuente de la Villa, que adorna uno de los rincones de este espacio, dando agua y al tiempo, una fresca sombra a todos los que se acercan hasta él.


Y a escasa distancia, la Iglesia de San Amador, Santo Patrón de la Ciudad, que le tiene gran fe, ya que era oriundo de nuestra ciudad y fue martirizado, en la Córdoba musulmana, a donde marchó para convertirse en sacerdote.



Hermoso templo, que al comenzar el mes de Mayo, celebra la fiesta del patrón, que acerca a muchos marteños hasta este barrio, para ver procesionar al Patrón por sus calles, al tiempo que permite un buen rato de entretenimiento en la fiesta que llena de vida y color las calles de La Cornacha.


Pero antes de esta  fiesta, llega la Semana Santa y desde esta iglesia son varias las cofradías que salen a procesionar desde aquí y que atraen mucha devoción de los y las marteños/as. 

La Cofradía de la Oración del Huerto y María Santísima de la Amargura, llena de fe las noches de Miércoles Santo.




Y la Cofradía de Jesús Resucitado y María Santísima de la Esperanza, llena de alegría el Domingo de Resurrección en su procesionar por el barrio y por toda la ciudad, que congrega además a todas las cofradías de Martos.






Pero no termina aquí, pues conforme el calor se va instalando en nuestras vidas, se celebra en el barrio, una fiesta antigua y bella tradición recientemente recuperada, como es el Corpus Chico, que adorna muchos rincones de esta parte de Martos y que cada día atrae más gente ante esta vistosa celebración, en la que muchas imágenes de la Iglesia de San Amador, salen a sus calles. 






Regresando ya al paseo por el Barrio de San Amador, indicar también puesto que para muchos es desconocido y pasa desapercibido, que bajo esta Iglesia, podemos encontrar otro Refugio Antiaéreo, de los más grandes de la ciudad, cómo no, tapiado y olvidado, como muchos elementos patrimoniales de nuestra Ciudad.


Refugio Antiaereo tapiado de San Amador
En torno a la Iglesia, son muchas las calles que aún conservan las señoriales casas que se construyeron siglos atrás, por familias acomodadas (e incluso por marqueses) y que lucen muchos escudos nobiliarios, junto a portadas, adornadas con dinteles y columnas talladas.




Mientras continuamos caminando cruzándonos de nuevo con refugios antiaéreos (de nuevo tapiados) llegamos al Pilar del Chorro, que marca uno de los Caminos Reales que surcaban todo el país.

Otro Refugio tapiado

Llegados a este punto concluímos el paseo, con la esperanza de que la visión de este Barrio de San Amador, de este barrio histórico llegue a todos los rincones de la ciudad y de la provincia, para que nos demos cuenta de tanto como atesora la Villa de Martos y sus barrios, que si no hacemos nada, se irá perdiendo.


Gracias a Antonio Camacho Águila y a su blog Patrones y Patronas de Jaén por cederme las imagenes de la Pasión y Semana Santa de Martos


Le dedico esta entrada, a todos mis vecinos y vecinas de la Fuente de la Villa, a todos mis amigos que son muchos y que como yo, llevan con orgullo el ser Cornachero.

2 comentarios:

  1. Felicidades Miguel. Me encanta Martos y cada vez que subo a la Grana me gusta deleitarme entrando por el barrio de la Fuente de la Villa antes de regresar por la vía verde. Me ha resultado muy interesante tu entrada. No soy ninguna entendido en Martos, para nada, pero me agrada mucho la ciudad y ver como cuida su patrimonio incluyo promocionando su conservación más que Jaén. Una curiosidad para esta entrada que leí hace poco y me gustaría compartir contigo. Quizás te guste. En la actual calle Dolores Escobedo, antigua calle Triana, tenian casa-palacio haciendo esquina cerca de San Amador, los Marqueses de Blanco Hermoso. En esa casa, ya desaparecida, se alojo en 1780 y 1790 Fray Diego de Cadiz un fraile capuchino muy famoso entonces después beatificado. En 1887 los actuales Marqueses donaron la casa a Petra de San Jose de la Montaña donde fundo un asilo, el Asilo de San Jose. En ese asilo se refiere ocurrió un milagro cuando unos ladrones intentaron robar y se les apareció la imagen de Fray Diego de Cadiz diciéndoles "¿porque queréis robar a los protectores de los pobres?. Un saludo

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    1. Curiosisimo amigo!!! No tenia ni idea! Mil gracias por compartirlo!

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