lunes, 15 de julio de 2013

El Charco del Aceite, un oasis serrano #VeranoEnJaén

Los días pasan y este tórrido verano aprieta, las aceitunas poco a poco van madurando mientras el inmenso bosque de olivares de Jaén, el mayor de todo el planeta resiste estoicamente el calor, ayudado sin duda por el lluvioso invierno, que hizo a más de uno creer que este iba a ser el "legendario año sin verano" en Europa.


Y los jienenses como siempre desde hace milenios, buscamos nuestros métodos para escapar de la canícula.


Da igual que estemos privados de una salida al mar. Resulta que en este maravilloso Paraíso Interior, en más de una ocasión buscamos la montaña para disfrutar de un buen día de baño, tal vez bajo el torrente de alguna cascada, o poza o de un salvaje torrente montañero.


Y en efecto, esta vez os invito a un baño en las aguas de un Guadalquivir recién nacido, salvaje y a la vez acogedor.


Os invito a conocer un rincón de Villanueva del Arzobispo, en las puertas del Parque Natural más grande de España, donde la Sierra de las Villas tiene frontera con la Sierra de Segura.


Vamos a descubrir el Charco del Aceite o de la Pringue, un nombre muy jaenero para este oasis serrano, al que cientos de personas se acercan en estas fechas.


Para llegar debemos tomar la carretera que desde Villanueva del Arzobispo, nos lleva hasta el Pantano del Tranco y tomar el desvío que surge a unos 18 kilómetros debidamente señalizado. En este recorrido abandonaremos los olivares que en ultima instancia, se convierten en obstinados retos de supervivencia, agarrados a grandes pendientes y a los riscos de la sierra y nos adentramos en pinares y matorrales donde nos vigilan atentamente, águilas, buitres o halcones.



Si el año es húmedo como este, al majestuoso vuelo de hermosas rapaces, se une una gran cantidad de chorreras y cascadas, que forman estampas de enorme belleza.



Tras recorrer un corto tramo de carretera nos sumergimos en un bosque de rivera donde el Guadalquivir, recientemente liberado de los muros del Pantano del Tranco, vuelve a tornarse tranquilo gracias a una pequeña balsa, que invita al baño y a la conversación, al sosiego y al disfrute de buenas viandas serranas, en un entorno habilitado con mesas y bancos de piedra.


Cuenta una historia, que un hombre bajaba de la sierra cargando su mula grandes cantaros de aceite y al pasar por este lugar, sufrió un accidente cayendo los cantaros y el preciado liquido que contenían como es el aceite de oliva al agua, y el aceite las enturbio dejando este remanso bautizado para siempre.


Tras disfrutar de las frescas aguas del Charco del Aceite, os recomiendo una visita al Pantano del Tranco a muy pocos kilómetros de distancia.


Un lugar muy curioso en el corazón del Parque Natural, donde antaño se encontraba la "Vega de Hornos", además de multitud de cortijadas y aldeas, forma un enorme mar interior en el que llamará poderosamente la atención las dimensiones del muro de contención y de la central hidroeléctrica que se alza a los pies de este.


Un lugar increíble, donde se pueden practicar multitud de actividades acuáticas, como navegar en hidropedal o en piragua además de la pesca de varias especies.


Un lugar diferente para disfrutar de unas vacaciones sin igual, que poco o nada tienen que envidiar al masificado turismo de mar y sol.


                   Y es que en nuestro Paraíso Interior, TENEMOS DE TODO!

5 comentarios:

  1. Amigo, hermosas vistas nos muestras hoy de nuestra sierras.Un saludo.

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    1. Refugios de paz, de los que debemos disfrutar, conocer y por tanto proteger! Me alegra que te guste!

      un abrazo muy grande amigo!

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  2. Buenos baños me he dado yo ahí de pequeño

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  3. Buenos baños me he dado yo ahí de pequeño

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  4. Cántaros de aceite no de tierra, entiendo que haya sido un lapsus.

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