sábado, 24 de enero de 2015

En busca de la Lápida Templaria. Un paseo salomónico por Arjona

Andaba ya con ganas de regresar por tierras de Arjona.

Fue uno de los primeros pueblos sobre los que escribí en este mi blog, en un tiempo en el que todo eran incertidumbres y actuaba un poco a mi aire, sin tener una percepción clara sobre lo que escribía y cómo lo escribía sobre todo...

Con ganas de resarcirme, regreso a este pueblo que siempre me ha atraído. No sé muy bien por qué, quizás sea porque a pesar de la distancia con mi ciudad, la comunicación visual  entre las dos poblaciones es permanente, quizás sea porque me encanta relajarme mirando al horizonte olivarero de mi ciudad al atardecer y ver las luces de Arjona, saludando desde la distancia, o quizás sea por las muchas historias sobre tesoros y sociedades ocultas, que pululan en la red y en muchos libros sobre la provincia y que siempre mueven la curiosidad de los pobladores de este Santo Reino de Jaén, por los que corre la antigua sangre de aquellos belicosos pobladores que llegaron a estas tierras en el medievo.


Sea como fuere, visitar Arjona después de haber leído los "manuscritos" del escritor Juan Eslava Galán, oriundo de Arjona, hace que uno mire con distintos ojos esta población de la campiña olivarera. Después de tener en las manos un ejemplar de La Lápida Templaria o de Los Templarios y la Mesa de Salomón, uno llega a Arjona, un poco con el sentimiento de Indiana Jones, dispuesto a conocer y a escrutar los misterios ocultos del lugar.


Nada más poner pie en Arjona, me dirijo hacia la zona alta que antaño ocupó un castillo, dispuesto a indagar en los secretos de aquella fortaleza perdida. Mientras asciendo por una cuesta, hago un alto en el camino y me encuentro ante mí, con unas antiguas murallas, murallas ciclópeas que hablan de antiguas culturas que por aquí pasaron, de Íberos y Romanos, de "una obra antiquísima, que pudo ser templo comunicado con la fortaleza" y que se encuentra coronada por un mirador con vistas a Andújar y a Sierra Morena.


Dicho mirador, lo llaman de los Santos o de los Mártires, y cuentan que realmente no fue su origen el regalar las maravillosas vistas al valle del Guadalquivir, sino que su originario cometido fue el de camposanto. El Cementerio de los Santos Mártires, donde en el siglo XVI fueron hallados cientos de cuerpos tras una excavación arqueológica, que señaló además, que aquellos huesos pertenecían a cientos de personas que habían sido perseguidas y martirizadas en los tiempos de la dominación romana y de las persecuciones a los cristianos. Se cuenta, que tal excavación comenzó, porque en la zona se sucedían extraños sucesos de aparecidos, extraños cánticos y campanillas que sonaban sin explicación. En la excavación se encontraron las reliquias de los santos San Bonoso y San Maximiano, santos patrones de Arjona.

Contrafuertes o ¿ las columnas Jakin y Boaz ?
Allí mismo se construyó el Santuario de los Mártires y de las Santas Reliquias para dar cobijo a todos los mártires hallados en el citado camposanto. Aunque también se asegura, que con la construcción de dicho santuario, se quiso hacer algo más, como construir una réplica del desaparecido Templo de Salomón, con un templo en la parte alta del edificio y otro subterráneo secreto. Y aseguran además, que los dos contrafuertes que sujetan uno de los laterales del Santuario, recuerdan a las dos columnas que se encontraban en la entrada del Templo de Salomón, llamadas Jakin y Boaz.

Sea como fuere este, la visita al interior del Santuario para alguien que lo hace por primera vez es, cuanto menos curiosa. Para acceder a esta iglesia, debemos hacerlo por una pequeña y escondida puerta y tras pasar algunas estancias, llegamos primero a la zona alta del edificio hoy convertida en un pequeño museo, donde se acumulan, desde antiguos mapas del desaparecido Castillo de Arjona, a multitud de material litúrgico.



En el altar, encontramos un huesario donde descansan en varias alacenas los huesos de los mártires de Arjona.



En el piso inferior del Santuario encontramos otro recinto sagrado, adornado por un altar policromado donde está muy presente el arte colombino, que lo convierte en una obra de arte única en nuestra provincia. En esta planta, que hace las veces de sótano y antigua cripta, se encuentra a día de hoy un museo eucarístico, en el que se conservan entre muchas cosas, antiguos amuletos que guardan en su interior pequeños fragmentos de los huesos de los mártires, que se repartían antiguamente para proteger a la población.




Tras abandonar el Santuario, cercana a la entrada del mismo, llama nuestra atención una gran roca cuasicircular que parece adornar un apartado de la gran plaza que corona las alturas de Arjona. Interesado y sorprendido por la presencia de la misma, me acerco a dicha roca. Antes de que pueda siquiera tocarla, me avisan las gentes del lugar: Tenga usted cuidado, que la roca es mágica y sobretodo muy fértil...agradecido por la información, me cuentan que estoy ante la Piedra de los Deseos de Arjona. Un enorme betilo que cuentan, fue encontrado en una excavación en la antigua Catedral Gótica de Jaén. Se cree que los betilos se utilizaban en el Neolítico, en ceremonias y rituales asociados sobretodo a las diosas de la fertilidad, de la mujer y la tierra. Cuentan que dicha piedra realmente es mágica y lo demostró nada más llegar a esta población en 1995, cuando toda España sucumbía bajo una terrible sequía y que nada más quedar colocada la roca, se desató sobre Arjona una gran tormenta, que fue un alivio para todos los olivares y cultivos que morían de sed.


Al otro lado de la Plaza se alza la Iglesia de Santa María que en la actualidad da cobijo a las imágenes de los Santos Patrones de Arjona. Guarda la entrada de la misma, un curioso Bafomet, con la barba partida y con la vista fija hacia el visitante.


Sin movernos del lugar, sabiendo como sé que me encuentro en el solar del antiguo Castillo, me dirijo a conocer lo poco que queda del mismo. Se trata de un Aljibe del siglo XII, con la curiosidad de que las columnas que sujetan el techo fueron reutilizadas por los árabes, ya que estas son de origen romano. Puesto que la función de este edificio, era la de almacenar agua, carece de cualquier tipo de decoración, aunque en los últimos tiempos se encuentra adecuado a la visita de este edificio que es uno de los más antiguos de todo el pueblo.


No lejos de aquí, se encuentra el Museo Juan Eslava Galán donde se puede pasear por la milenaria historia de la localidad, empezando por los Íberos, de los que se halló hace algunos años un enorme mausoleo con una tumba principesca con numerosas cráteras griegas, al tiempo de los romanos llegando hasta "anteayer" pues también se exhiben viejos utensilios que se utilizaron hasta hace unos años en agricultura y ganadería.




La tumba del rey ibero de Arjona
Abandonando el lugar, me dirijo ahora hacia la antigua Judería desde donde se pueden apreciar, unas magníficas vistas en numerosos miradores. Y encerrado en una de sus callejuelas aguarda una sorpresa.


Bajo la Iglesia de San Juan Bautista, caminando por la Calle Prioratos, me encuentro con la Cripta del Barón de Velasco. Un personaje singular este antiguo habitante de Arjona, señalado por todos como ilustrado y erudito y por algunos, como masón y ocultista relacionado con una Logia llamada Los Doce Apóstoles, cuya misión era buscar reliquias sagradas, entre ellas la Mesa de Salomón.


Lo cierto de este personaje es que construyó en este rincón de Arjona una cripta cuanto menos singular.


Una Cripta Neobizantina en la que nada queda al azar, a la que se accede tras una escalinata de mármol, que alterna tramos en línea recta con curva con un número de escalones cada tramo predeterminado.


Al acceder a la Cripta, toda recubierta de teselas doradas, podemos admirar un Pantocrátor vigilante rodeado de 4 ángeles serafines. 


Y en la cripta misma, protegiendo el acceso a los nichos, esculturas de mármol que representan la Fe, la Esperanza y la Caridad, unidas todas ellas por un mecanismo de raíles. A pesar de que tan curiosa construcción quedó semidestruida tras la guerra civil, llegar hasta este lugar hace que los interrogantes se sucedan sin cesar...¿ No parece que los ángeles tienen forma de numero 8 o lo que es lo mismo, del símbolo OO infinito ? ¿ Por qué abundan los dibujos de ojos en toda la cúpula de la sala ? ¿ Por qué el Pantocrátor se encuentra en una disposición tan curiosa en el techo ?

Esta imagen se encuentra curiosamente invertida al acceder a la cripta
Puesto que los interrogantes se acumulan y la estancia en Arjona se está acabando, me dirijo hacia el Ayuntamiento, como última parada.


Francamente la vista del mismo no llama en absoluto la atención. Una construcción relativamente moderna y simple coronada por un reloj. Pero los lugareños me insisten en que acceda al edificio, pues aseguran, guarda varias sorpresas. Me recomiendan que me muestren la Sala Capitular del Ayuntamiento

Al entrar en dicha sala, la verdad es que aparte de algún mobiliario antiguo y algunos cuadros con imágenes de Arjoneros o Urganovenses ilustres,nada llama la atención. Hasta que alcanzo a ver uno de los extremos de la sala. 



Allí me topo con paredes que cualquiera diría que son más propias de la Alhambra que de un edificio del Jaén olivarero. Revistiendo todas las paredes hasta el techo, aparecen zócalos y azulejos geométricos policromados, que fueron traídos del antiguo Palacio del Barón de Velasco. De nuevo la sombra del enigmático urganovense se cruza en mi camino.


Ensimismado ante la hermosa visión de esta sala me viene a la mente algo que ya había olvidado...La Lápida Templaria, ese supuesto objeto de poder que atesora el secreto de la Mesa de Salomón, de la que tanto he leído.

A punto de abandonar Arjona, me doy de bruces con ella al bajar las escaleras del Ayuntamiento y llegar al patio del edificio. Casi escondida, pasando desapercibida para muchos, se encuentra esta losa llena de dibujos geométricos, que tanta gente atrae hacia este pueblo, con su enigmático mensaje aguardando ser descifrado por tantos.


Termina aquí mi búsqueda por esta vez, pero no cabe duda que son muchos los secretos que aún se esconden en esta milenaria población.

7 comentarios:

  1. Una descripción de Arjona fiel, concisa, clarificadora, bien ilustrada y de fácil lectura.
    Gracias Miguel de un arponero.

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  2. Respuestas
    1. Gracias a ti por la visita y por comentar! Siempre es un placer visitar tu hermoso pueblo!! un abrazo

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  3. Enhorabuena por el blog y, sobre todo, por la descripción tan minuciosa que haces de Arjona.

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  4. Genial, como siempre un placer leer cada uno de sus artículos y muy instructivos. Saludos desde Linares

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  5. muy fiel descripción a Arjona, viajero Urganovense, saludos desde la calle El Palomar 1. Besos

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