viernes, 10 de febrero de 2017

La Amistad de Martos, tan cerca y tan desconocida

En muchas ocasiones, los marteños/as en general y los aficionados a la historia en particular, le damos más importancia a ciertos periodos de nuestra historia y a los edificios que nos han llegado de dichos periodos, ignorando demasiadas veces otras joyas que conviven con nosotros y que pasan completamente desapercididas.





Todos/as nos enorgullecemos del pasado romano de nuestra Res publica Tuccitanorum o Colonia Augusta Gemella Tuccitana y del gran legado romano que nos dejó, haciendo que cualquier lugar de nuestra ciudad esté marcado por el hallazgo de un resto romano, por no hablar del Lapidarium de nuestro Ayuntamiento, una reliquia única de nuestra historia.

Igualmente nos ocurre con el pasado calatravo de nuestra Encomienda y Cabeza Maestral de Martos, Cabeza de Partido en Andalucía, cuyas murallas que aún abrazan nuestra ciudad y nuestros Castillos de la Peña y de la Villa, son orgullo, seña y anhelo de todo hijo/a de Martos, como si todo nuestro pasado glorioso se concentrara en ellos.

Y así nos olvidamos de otros periodos grandes de nuestra historia, como fueron por ejemplo los Felices años veinte, que marcaron un antes y un después en nuestra ciudad, con la expansión del olivar y su industria, el establecimiento en nuestra ciudad de familias acaudaladas que construyeron grandes mansiones en nuestra ciudad histórica y en la vega, el florecimiento del ferrocarril y la expansión de un nuevo tipo de ocio de la época, como son los Casinos, Círculos y Ateneos que desde principios de siglo fueron un referente en Europa entera, para el juego, el entretenimiento, la fiesta, los bailes, etc.

Antiguo Cafe Alhambra
En nuestra ciudad se construyeron célebres casinos y círculos, en donde quedaba patente la diferencia entre clases sociales e incluso entre clases políticas, ya que existían los Casinos Burgueses como el tristemente desaparecido Café Alhambra, el Casino Primitivo o el Círculo de la Amistad y también existían los Casinos Obreros, como el Casino de Artesanos, el desaparecido Casino Republicano e incluso la Casa del Pueblo.


En estos lugares se reunían grandes multitudes que usualmente eran hombres, que en muchas ocasiones se jugaban grandes fortunas, discutían de política o leían prensa. El lugar de la mujer usualmente estaba reservado para los grandes eventos, como conciertos, actuaciones culturales, recitales, etc.


Normalmente, los socios eran los constructores y cuidadores de estos espacios y en ellos siempre intentaban plasmar todo el poderío del lugar que se convertía en su segunda casa muchas veces. Y lamentablemente, con los nuevos tiempos y el cambio en las formas de ocio, muchas de estas joyas se perdieron irremediablemente.

Afortunadamente, aún quedan algunos ejemplos de estos edificios en nuestra ciudad, edificios que reclaman nuestra atención para no caer definitivamente en el olvido y ser una vez más víctimas de la historia.


Uno de ellos es el Círculo de la Amistad, que desde hace 90 años se alza majestuoso en nuestra Plaza de la Constitución, muy próximo a nuestro Ayuntamiento y vecino de la antigua Casa del Gobernador, hoy totalmente transformada.


Este edificio fue construido en 1927, por el arquitecto Félix Hernández Jiménez. Quizás este nombre no nos impresione en absoluto en un primer momento, pero si hablamos de que este señor fue uno de los arquitectos más importantes de la primera mitad del siglo XX, que fue director de las excavaciones de Medina Azahara, restaurador de la Mezquita-Catedral de Córdoba y un importante constructor en Córdoba en cuyo centro histórico, muchas casas fueron construidas bajo su proyecto y dirección, la cosa cambia.

Edificio en Calle Real, del mismo arquitecto
Así, este gran arquitecto eligió nuestra plaza para decorarla con este magnífico edificio de estilo Ecléctico Neobarroco, abierto a la ciudadanía, donde los balcones, miradores y terrazas decoradas ricamente muestran una impresionante vista histórica, ya que desde los mismos podemos admirar una visión diferente del espacio urbano más importante de Martos.


Adentrarse en este edificio es viajar en el tiempo, recorriendo los años en que este lugar fue la Plaza de la República Española, pasando a los años de la Plaza del Caudillo, hasta llegar a nuestra actual Plaza de la Constitución.


La entrada lamentablemente en la actualidad es la única que se usa y los socios aún viven el día a día de la Plaza de Martos, tras la cristalera de su mirador.


La primera planta está presidida por otro mirador cerrado entre columnas. Es la estancia más grande y aún conserva los muebles de época junto a una rica decoración y ofrece un espacio impresionante para realizar cualquier tipo de acto cultural que llene de vida este lugar, hoy cerrado.


Cerrada igualmente está la segunda planta, con su terraza sobre el mirador, con unas grandes vistas a la Antigua Cárcel y Cadildo, hoy Ayuntamiento.


Y finalmente, su terraza a la que se llega tras escalar su magnífica escalera de mármol y baranda de madera tallada. Desde este mirador, podemos disfrutar de las vistas de todo el Martos Histórico, de la Peña que preside cualquier rincón de la ciudad, podemos encontrar una singular imagen de las torres del Castillo de la Villa y encontrar una panorámica muy poco conocida de este rico e histórico rincón de Martos.



En los últimos tiempos, el Club de Lectura "La Silla de Anea" ha conseguido recuperar la primera planta de este edificio y volver a darle vida. Todo un ejemplo a seguir para que esta joya decimonónica de nuestra ciudad vuelva a los hermosos tiempos de ajetreo, entradas, salidas, subidas y bajadas, que nunca debieron pasar.

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